Carrie Mathison, la maternidad y el límite: cuando el sufrimiento psíquico no tiene acompañamiento terapéutico
Por Mtra. Mónica Lisette Rayas Ortiz
Una madre extraordinaria en una situación ordinariamente imposible
Hay algo que Homeland plantea sin resolverlo, y creo que es intencional: ¿puede Carrie Mathison ser buena madre? No en el sentido moral del término, sino en el sentido winnicottiano, suficientemente buena. ¿Puede una mujer con su historia, su diagnóstico, su trabajo y su sufrimiento psíquico no acompañado terapéuticamente, ofrecer a su hija Franny la continuidad, la estabilidad y la contención que un menor necesita para desarrollarse sanamente?
No quiero responder esa pregunta. La hago porque me parece que es la pregunta correcta, y porque creo que dejarla abierta es más honesto que pronunciar un veredicto sobre un personaje, y por extensión, sobre las muchas personas reales que se pueden ver reflejadas en ella.
Los límites que se estiran y el diagnóstico como justificación
Carrie cruza límites. Límites legales, éticos, relacionales. Lo hace al servicio de la seguridad nacional, lo que en su contexto podría considerarse una legitimación, pero esa legitimación no borra que los actos estén tipificados, que existan consecuencias, y que el riesgo que asume es siempre también el riesgo de otros, incluida su hija.
Lo que me preocupa clínicamente es algo más sutil: el momento en que una persona usa su propio diagnóstico para justificarse. Esa es una de las razones por las que en psicoanálisis no compartimos el diagnóstico con el paciente de manera abierta y teórica. No porque lo ocultemos, sino porque el diagnóstico es dinámico, es una lectura del momento, no una etiqueta permanente, y convertirlo en identidad puede volverse contraproducente. Si Carrie interioriza "soy bipolar y por eso actúo así", pierde la posibilidad de preguntarse qué parte de lo que hace es síntoma y qué parte es deseo genuino. Esa distinción es fundamental en un proceso analítico, y es una distinción que Carrie nunca pudo hacer porque nunca tuvo ese espacio.
Franny y el principio de interés superior del menor
En la temporada 7, Franny tiene alrededor de cuatro o cinco años. Ya entiende. Ya registra. Ya guarda. Y lo que guarda no es solo la ausencia de su madre: es también la inestabilidad, el miedo, los momentos de crisis, la escena con Peter Quinn, la multitud que acosa la casa, la confusión entre lo que es peligro real y lo que es percepción distorsionada de adultos en conflicto.
Hay un momento particularmente revelador: Carrie, en un episodio de desregulación emocional, se pelea con su hermana, y quien paga los platos rotos es Franny. La niña pierde su techo, su estabilidad, su rutina, de un momento a otro, sin que nadie le explique nada, sin que nadie la proteja de ese impacto.
Desde el marco legal mexicano, esto no es un asunto menor. La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes establece que el interés superior de la niñez deberá ser consideración primordial en todas las decisiones y actuaciones del Estado, y que las autoridades solo podrán separar a un menor de su familia cuando exista riesgo para su integridad o desarrollo. El Código Civil Federal, por su parte, establece que en los conflictos relativos a la patria potestad, el juez resolverá atendiendo siempre al interés superior del menor.
Esto significa que, lejos de las maniobras políticas de los oponentes de Carrie, y aun si se elimina toda influencia externa sobre las autoridades, la pregunta de si Franny debería estar con su madre tiene una respuesta legal posible que no necesariamente favorece a Carrie. No porque sea mala persona, sino porque el criterio no es la intención del padre o la madre, sino el bienestar comprobable del menor.
El fármaco sin el proceso: una red insuficiente
Lo que me preocupa es que si después el tratamiento psiquiátrico se le desajusta a Carrie y se pone tan mal, también es porque no lo hizo acompañado de un proceso terapéutico, y en el mejor de los casos psicoanalítico profundo, por eso como red de apoyo el fármaco no es lo suficientemente estable para apoyarla.
Un proceso psicoanalítico paralelo al tratamiento psiquiátrico no hubiera eliminado las crisis de Carrie, pero sí podría haberle dado recursos para anticiparlas, para reconocer las señales tempranas, para tomar decisiones desde un lugar menos reactivo. Y en el contexto de la maternidad, eso no es un detalle clínico menor: es la diferencia entre una madre que puede reparar y una madre que solo puede desbordarse.
¿Tendría que dejar su trabajo para ser madre?
Aun cuando Carrie ya sabe que la prioridad tendría que ser su hija, tanto porque se lo dicen como porque lo aprende, tanto por amor como por coerción de la autoridad. Pero eso no responde la pregunta de fondo: ¿tendría que dejar su trabajo si quiere poner a su hija como prioridad?
No creo que la respuesta sea sí. Porque este personaje es tan controversial porque además sí apoya a la seguridad nacional y tiene un increíble talento que pone al servicio de su país. Pero la pregunta que el psicoanálisis agrega es: ¿qué tanto es su deseo genuino y qué tanto es demostración de los síntomas como parte de su patología? Y la respuesta pasa necesariamente por un espacio terapéutico, no para que Carrie elija entre su hija y su trabajo, sino para que pueda habitar ambos desde un lugar más integrado, menos escindido.
Lo que me quedo pensando
No quiero pronunciar una opinión por lo complejo que es, porque Carrie con su subjetividad y el amor a su hija también quiero ser cuidadosa con mi opinión, por respeto a los personajes y porque puede llegar a resonar con el sentir de otras personas o incluso de futuros pacientes. Pero justo quiero dejar estas preguntas para reflexionar.
¿Hasta dónde llega la responsabilidad individual de quien sufre? ¿Dónde empieza la del Estado, la del sistema de salud, la del entorno? ¿Qué hubiera sido diferente en la vida de Franny si Carrie hubiera tenido acceso a un proceso terapéutico profundo desde el inicio?
No lo sé. Pero sí sé que esas preguntas importan, dentro y fuera de la pantalla. Y siempre pensando que un tratamiento psicoanalítico podría apoyar en la toma de decisiones de Carrie, gracias a que se sienta contenida y acompañada en un proceso terapéutico, además de los fármacos.
Por Mónica Lisette Rayas Ortiz Mtra. en Psicoterapia Psicoanalítica ¿Algo de esto resonó contigo? Escríbeme por WhatsApp y agendamos una llamada de 5 minutos sin compromiso: wa.me/523338097036
Referencias
Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (2014). Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. Diario Oficial de la Federación.
Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión. (2024). Código Civil Federal. Diario Oficial de la Federación.
Freud, S. (1920). Más allá del principio del placer. En J. L. Etcheverry (Trad.), Obras completas (Vol. 18, pp. 1-62). Amorrortu.
Winnicott, D. W. (1965). El proceso de maduración en el niño. Laia.
Las ideas y la posición clínica son de la autora. La investigación bibliográfica y el desarrollo argumentativo contaron con apoyo de inteligencia artificial.